




Para Sánchez Barba fomentar una “cultura de la pastoral vocacional marista” en el Instituto, significa promover una mentalidad entre todos sus miembros para que busquen dar una respuesta adaptada a los tiempos actuales, comenzando con el testimonio de vida y, a la vez, respecto a una forma diferente de “hacer” Pastoral vocacional, en la cual todos nos sentimos implicados (Cf Constituciones 94). Por ello, realiza las siguientes consideraciones:
En la carta de apertura del Año vocacional marista, ¡Reavivar el Fuego!, El Hno. Superior General hizo mención al tema de la cultura vocacional ofreciendo sugerencias concretas respecto a un plan concreto y bien elaborado: «Hoy, muchas personas usan la expresión cultivo de las vocaciones (cultura de la vocación) para describir el entorno favorable que necesita una vocación para arraigar y florecer. Tú y yo podemos promover este cultivo (esta cultura) en todo el Instituto el próximo año si creemos que existen vocaciones para el Instituto de Pequeños Hermanos de María y que, con la gracia de Dios y el trabajo de los hombres, las podremos encontrar y cultivar» .
A continuación ofreció una serie de ideas prácticas que un plan debería comprender para desarrollar tal cultura:
• Todo plan tiene que ser global y debe incluir en sus detalles a todos los componentes de la Provincia o Distrito, así como a cada comunidad y obra apostólica.
• Asegurar de que en el plan estén todos los que comparten el carisma de Marcelino y que quieren implicarse en el trabajo de pastoral vocacional.
• Al redactar el plan, concentrarse más en lo que se puede hacer y no en lamentarse por las cosas que no se pueden cambiar (haciendo referencia a situaciones de la sociedad actual, las cuales no está en nuestras manos el cambiarlas fácilmente).
• Se trata de invitar de nuevo a los jóvenes a abrazar nuestra vida y misión y de abrirles nuestras casas y nuestro corazón.
• Se trata también de ayudar a estos jóvenes, a sus padres y familias, así como a la Iglesia en general, a comprender mejor todo lo que ha acontecido en la vida religiosa y en nuestro Instituto durante estos casi 40 años que han pasado desde la clausura del Conci¬lio Vaticano II.
• Al elaborar el plan, asegurarse que esté adaptado a la cultura en la que nos encontramos.
• No olvidar detallar en el plan lo que cada quien prevé hacer personalmente para promover las vocaciones a la vida marista.
